Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.
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Cuando llegamos a la cita supimos de inmediato dónde era el lugar. La fachada rosa no miente; Erotika se lee.
En los escaparates tres maniquíes bien caracterizados nos dan la bienvenida mientras un joven de no más de 25 años nos mira desde abajo, sentado en el suelo. Su mirada, aunque se dirige hacia nosotras, está perdida.
Esperamos a que la cuarta aventurera llegue y observamos el lugar. El barrio, si bien no es bajo, tiene algo especial. Se siente una atmósfera de tráfico, suciedad y algunas drogas no muy sofisticadas.
Son a penas las 3:30 de la tarde y a plena luz del sol de primavera, se nos acerca un grupo de hombres que fuman marihuana y nos echan el humo en la cara. Muy finos.
Creo que mejor esperamos a Karla adentro, dice Nats.
Un segundo después, nuestra amiga se asoma por la esquina.
No es mi primera visita a un lugar como este. De hecho, es mucho más Light que otros que he visitado. Pero esta ocasión es diferente. El objetivo es aprender qué venden, para qué sirven y recomendar el mejor juguete sexual para la mujer moderna. ¡Vaya tarea!
Si alguna de ustedes ha visitado una sexshop sabrá que a veces una se vuelve un poco tímida al momento de la revisada de mercancía e, incluso, hasta se puede abrumar. En muchas ocasiones no tenemos idea para qué funcionan esos extraños objetos que por más vuelta que le demos, nos siguen pareciendo un secreto… Ahora es distinto, vamos a investigar. Y como este educativo deber no hay que vivirlo sola (hay que compartir, por dios), tres amigas se aventuran conmigo; una de ellas, sexóloga y experimentada en el arte del jugueteo sexual, que nos viene de lo más oportuna para la ocasión.
Cruzamos el umbral sintiéndonos las mujeres de más mundo de los alrededores. Se abre ante nosotras ese paraíso rosa; paraíso del sexo, amor y otras perversiones.

Lo primero que notamos al centro es un sillón negro, el “love lounge”. Parece suave, cómodo… pero eso no es lo que llama la atención. En el centro hay un mecanismo con un pene de plástico que se mueve… arriba, abajo, arriba, abajo. Lo más raro es que este aparato solía ser un instrumento de tortura durante la inquisición… claro, en la versión hardcore.
Vaya… Welcome to the World of the sex shops.
Comenzamos la exploración por lo que está justo en la entrada: reproducciones del cuerpo humano; desde órganos sexuales hasta muñec@s inflables. Las muñecas que vemos fueron diseñadas basándose en actrices porno, como Silvia Saint. Los precios, supongo que varían dependiendo de la calidad y textura. Cada caja contiene una “muestra táctil” del material; ahí puedes sentir lo real (o irreal) del material con el que están hechos. Nats nos explica que es eso que tengo en mis manos es “una vagina”… pero a mí me sigue pareciendo un poco bizarro eso de comprar una “para llevar”. La verdad es que por impulso hubiera preguntado, -Señorita, ¿de verdad se venden estas piezas?-, pero el sentido común me dicta que calle mi boquita.
Un muñeco (hombre) inflable nos abre paso a otras secciones. Medirá como un metro de alto y su pene es de un material distinto al resto del cuerpo. —Y está duro, ¡no manches!, digo admirada. —No me imaginaba a un mono inflable así.
Lo que sigue es pornografía (en video, revistas y otras publicaciones, a la que honestamente le prestamos poca atención), juguetes para despedidas de solteras, lociones y lubricantes y… ofertas.
Al principio, como ya lo mencioné, nos cuesta trabajo entender para qué sirve cada aparatito ahí expuesto, pero después de saltarnos la zona de “cabinas”, encontramos que cada sección tiene su título arriba, para que nadie se pierda.
Subimos la mirada y vemos un letrero, Bondage, “amarres”, para los no iniciados. El fetiche de amarrarte: esposas, amarres, columpios, máscaras… ¡látigos! También está la sección de ropa sexy, ufff, ahí podríamos pasar horas y horas. Pero vayamos por pasos… Sabemos que hay mucho que explorar y aprender, pero hoy nos enfocaremos en las herramientas más bien femeninas y más… “personales”.
Así que nos vamos directamente y hacemos un análisis minucioso de cada una de ellas, pero… ¿qué son y para qué sirven?

Vibrador
Como lo podremos imaginar, vibra al utilizar pilas. Casi todos tienen formas fálicas, aunque algunos son mucho más estilizados y otros más realistas. Es más, algunos tienen una textura impresionante, hasta las venas se notan. En la tienda los podemos tocar y calar los niveles de vibración. Ahí sí que hay para todos los gustos, texturas, tamaños y presupuestos. Los que no vienen en forma orgánica estimulan la parte externa de los órganos sexuales y sirven para dar masaje. Hay esferas, patitos de plástico, etcétera.
El conejo (Jack Rabbit)
El famoso conejo (inmortalizado por las chicas de Sex and The City), merece lugar especial. Es completísimo (y más si tiene tres secciones, en lugar de dos). Estimula tanto el canal vaginal como el clítoris (con las orejitas o mariposas, que es otro básico de las sexshops). Vibra a distintas velocidades y en la base tiene unas bolitas internas, que giran y le dan un plus. Según Nats, no es tan divertido porque es muy grueso y largo.
Mariposa
Es un estimulador del clítoris, que tiene control y velocidades. Hay algunos que se amarran y puedes traer todo el tiempo que quieras.
Anillos vibradores
Muy conocidos porque una marca de condones sacó uno “comercial” (lo encuentras en cualquier farmacia). Vienen también de formas, colores y con diversos gadgets que estimulan más el cuerpo de la mujer. Sirven para dos cosas: retrasan la eyaculación —porque aprietan— y, bueno, vibran. Ojo, existen los que no vibran, que son mucho más básicos (y baratos). Incluso, encontramos los que tienen varias cápsulas vibradoras alrededor, con lo que seguro se incrementarán las sensaciones.
Dildos
Ah, estos son famosos y se confunden comúnmente con los vibradores que tienen look de pene “real”. El dildo es eso tal cual: un gran pene (los hay de todos los tamaños, hasta unos enormes, irreales, que cuesta creer que alguien los compre… y use), que puede ser suave, pero que no se mueve (por sí solo, pues). Hay otras versiones, unas que son dobles (sí, con punta en ambos lados), que generalmente se utilizan en relaciones homosexuales. También se le conoce como “consolador”, porque… sirve para consentir cuando no se cuenta con uno de verdad.
Esferas o bolas chinas
Aquí también hay de varios tipos y colores. Son bolitas unidas por un hilo (por describirlo de alguna forma) que se introducen en el cuerpo y que pueden o no vibrar. El punto es que una vez dentro, se mueven o al momento sacarlas, genera sensaciones muy peculiares. También está la versión “sencilla”, que es una balita que vibra.
Dedales
No hay mucho que decir. Unos dedales, tal cual, de plástico y con texturas diversas. Imagínense el resto. Algunos también tienen pila y vibran levemente.
Lubricantes
Un básico en cualquier hogar y más los que están hechos a basa de agua. Si te decides por comprar un juguetito, es recomendable siempre lubricarlo porque puedes lastimarte.
En conclusión
El comprar o no comprar un juguete sexual, ya sea para usar en pareja o en solitario, es algo muy personal y que no debería de causarnos ningún conflicto. En el mundo entero se consideran herramientas para hacer más divertida la sexualidad, para añadirle sal y pimienta a una relación que quizás se haya tornado aburrida o simplemente como una manera de explorar sensaciones y el cuerpo mismo.
Yo a todas y todos los lectores les recomiendo que se den una vuelta a una tienda de este tipo. Si a ellas les resulta más cómodo, háganlo con amigas… y si sienten la confianza de exponer sus dudas e inquietudes, ¡pregunten!, siempre habrá una tendera que les ofrezca una explicación casi de catálogo para disipar cualquiera, ¡por más de principiante que parezca!
Mis compañeras aventureras y yo salimos del lugar con varios regalitos picarescos para nuestros amigos, un poco abrumadas por ver tantas cosas y todavía no del todo decididas a encargar algún cachivache de los que vimos ahí. Pero al menos, hoy sabemos un poco más y la pasamos genial. ¿Volveremos?, ¡claro que sí!
¿Tú qué esperas para ir? Si necesitas un pretexto, organiza una despedida de soltera y ten el argumento de “ir por elementos indispensables” para la diversión. Esa nunca falla.
Querida!!!
Yo de ti siempre aprendo!!! gracias por hacer la idea de la experiencia más fácil!!!!
Besos