Cuando una opinión se respalda con compromiso se convierte en convicción.
—
Mientras tú duermes, yo, que recién llegué a casa, me he despojado de mis ropas y, respirando pausadamente, siento que en mente y espíritu estoy ahí, junto a ti.
He colocado mi reloj sobre la mesa de noche, puesto que no deseo depender de su avanzar continuo. Escucho a lo lejos un fondo que está teñido por las notas de algo de Bossa Nova, Blues y de un poco de Jazz con piano, sin metales. El azul de las paredes contrastando con lo blanco de mi cama, el beige de uno de mis sacos que cuelga de una puerta y el negro intenso de la noche, que sigue ahí como un testigo mudo, es lo que me rodea físicamente. Ahora ha comenzado a sonar la trompeta de Louis Armstrong y su voz que es inconfundible. Volteé hacia el reloj, como queriendo no verlo y marca la una con veintiséis minutos. No tiene importancia. A pesar de todo, el ambiente pareciera en blanco y negro, como en aquellas viejas series en donde el escenario es el cuarto de un hotel, por cuya ventana se pueden ver las mojadas calles, las autos negros brillantes y varios rótulos luminosos que se encienden y se apagan al compás de la música que suena y que traspasa los muros de tan peculiares lugares.
Me detengo por un momento y me miro al espejo, que por cierto necesita limpiarse y lo que miro es la imagen que dejé allá en tu espejo, la de la sonrisa genuina y los ojos que dicen “¡te amo!” en cada parpadeo. Entonces se escucha “What a wonderful world”, ¡qué apropiado y oportuno!, ¡sí, es justamente lo que pienso! El mundo se ha tornado maravilloso para mí desde que comencé a descubrir el universo que llevas dentro. El rótulo sigue intermitente y la música ha acelerado un poco su ritmo.
Mi cuerpo aún está aquí, sobre lo blanco de la cama, pero mi espíritu está a un lado tuyo, en el que ocupé en tu cama, la que compartimos todas las noches y que está llena de nosotros. La de los sorpresivos mediodías y de las agitadas tardes y, mientras reposas, te contemplo y te adoro en silencio, te miro, te observo y grabo tu imagen aún más en lo que antes fue una piedra roja y honda. Acaricio tu cara casi sin tocarla y tu cabello me coquetea entre los dedos de mi mano y me lleva hacia ti, tus desnudos hombros y el blanco de tu piel; tu mágico aroma y el sabor a ti que se confunde entre las sábanas, hacen que me acerque cada vez más y, mi piel que ya me quema, comienza a fundirse con la tuya, tu respiración deja de ser pausada, tus labios dan la bienvenida a los míos que suavemente pero rebosantes de pasión, te besan húmeda e intensamente, nuestros sudores se confunden y tu cuerpo se sacude de emociones. Con ese amor que toca lo más íntimo de nosotros, nos arroja para sacudir la última fibra de nuestro ser y que nos hace estremecer de placer vehemente y delicioso. Ese amor sólido e inquebrantable que nos guía por la senda de lo excelso hasta el filo del tiempo. Ese amor tan divertido y ocurrente que nos alegra y nos hace reír a carcajadas. En fin, ese amor tan de nosotros, diferente a los demás, auténtico, original, respetuoso, mágico, atrevido, salvaje. He penetrado tus sueños sin despertarte. Me quedaré ahí, cuidándote hasta que amanezca. Adorándote en silencio, para regresar más tarde, cuando la noche aparezca dispuesta a ser testigo, una vez más, de mi fascinación por ti.
¡Y cómo no habría de amarte! Si desde el primer día experimenté una extraña sensación en la que se mezclan la certidumbre y la confianza de las que se dan cuando se conoce a alguien desde siempre. Mi corazón late de una manera diferente y mis sentidos son halagados por completo. La señal, que para entonces ya se había pedido, enviada desde arriba, estaba dada. La impresión quedó grabada en lo más hondo, en la parte más viva de mi mente, de donde nunca has salido. Permaneció ahí, acompañándome en silencio. En mis pensamientos más fértiles, en mis fantasías más insolentes y en mis momentos más febriles. Siempre has sido protagonista.
Pero la señal sigue ahí y la extraña sensación no ha cambiado, hasta que se conjuguen el lugar y el momento. Los tropiezos se han desvanecido. Mi permanente comunicación con Dios, me permite darle la dimensión exacta al efecto producido. La señal está dada.
Cuando por fin abrí los ojos me di cuenta con tristeza, que estaba en mi cuarto azul, el saco aún estaba colgado y mi reloj seguía su marcha constante y despiadada. He comprobado que el tiempo no es más que un espacio que cuando estamos juntos se llena y pasa sin sentirlo, pero cuando no lo estamos, hace un vacío en nuestras vidas y ello nos tortura cruelmente. El espejo, al que hace falta limpiar, me hizo un guiño, como queriendo captar mi atención. Me levanté y de frente a él, volví a ver el brillo extraño en mis ojos y la genuina sonrisa afloró iluminando mi cara y despejando el vacío. Me miré fijamente y en mis pupilas estabas tú y, a tu alrededor, pequeños ángeles con arcos y flechas, seres imaginarios que dan calor y vida. Los pequeños seres permanecerán ahí para el resto del tiempo.
El día ha comenzado y los colosos con los que me enfrentaré aguardan pacientemente por mí. No saben que ahora soy invencible. No saben que la luna me protege y me ilumina. No saben que así es por mandato divino. Desconocen el poder de su magia y de sus encantos. De esa luna que me llena de energía, de serenidad, de sabiduría y de ternura. La luna que alumbra mis pasos terrenales, que me acompaña en mis más osados sueños, la que me inspira y me hace suspirar, la que aviva mi inteligencia con su brillantez, la que me vuelve poeta y me hace cantarle por amor al amor, la que me ha devuelto la confianza y me procura una paz interna. La contemplo y adoro en silencio. La acaricio y amo entrañablemente.
Los días y las noches serán nuestros por entero y nuestra respiración será cada vez más idéntica. Tus manos serán como extensiones de las mías y éstas de las tuyas. Nuestras vidas estarán para crear grandes cosas que nos darán enormes satisfacciones, pero sobre todo compartir el inmenso amor que llevamos dentro y que sentimos uno por el otro.
Mientras tanto, sigamos puntuales en nuestra cita que ésta y todas las noches tenemos, para cuidarte hasta que amanezca.
Amiga, no te conocía esa faceta, felicidades, hermoso y apasionado, sigue siempre transformando la vida en letras. Gracias.
Cada uno de tus artículos es mejor que el anterior,felicidades maestra.
Me gusta esa idea de cuidarse mutuamente hasta que amanezca… Muy hermoso texto de Irma. Es muy atrayente su forma de contar los pequeños destellos del amor.
Hola Irmita:
Un relato muy sugestivo, como dicen los españoles muy cachondo. Cada día escribes mejor.
Felicidades
Un abrazo
Rubén
Hola Maestra:
La primera partes de este relato me llevo a recordar la Serie de Mike Hammer, y lo demas esta muy erotico y bastante bien redactado que hace sentir a uno dentro de la escenografia.
Felicidades por su articulo.
Saludos.
Sergio
hola Irma: un texto muy hermoso, en donde suspiras y realmente imaginas todo bellos, varios sentimientos amor, tristema, alegrias de verdad muy lindo.
gracias por compartirlo..
un beso y un abrazo.
fatima
Me gustó, erótico, profundo…………..quien no ha estado ahí en espíritu?
sigue, sigue escribiendo así.
Hola prima
Me creerás que leí el artículo dos veces, en la primera, el sentido mundano me gano y me fui con la finta de lo erótico, la segunda vez, no sé si fue por tu cometario, pero lo sentí más profundo que una relación carnal, hay una correlación entre el paso de los años y algún sentimiento o algo espiritual, quizás se la madures, no logro identificarlo aun, pero de que esta interesante el artículo, lo está.
Sigue escribiendo en ese sentido, lo pone a uno a pensar.
Irma, me encantó tu relato, creo que tiene una mezcla del amor pasional, la aceptación de estar separados y el amor incondicional. En verdad me gustó mucho. Felicidades.
Hola Irma!
Gracias por compartirnos tus mundos, por recordarnos que el amor y el sexo van más allá de la carne (rojo), por darle esas pinceladas de intuición y trascendencia (azu).
Saludos!
Muestras la delgada línea entre lo erótico y lo espiritual….y no cabe duda que la conoces muy bien y nos haces saltar de un lado al otro en tu relato, felicidades!!!!
Mi querida Irma: me ha parecido fscinante, no sólo por el tema sino por lo que detrás de líneas sugiere, encontrarse uno mismo, con su yo, sus anhelos y deseos, el ser al que se refiere, cada quién lo pone ; es maravilloso el don de la palabra todo lo que se puede decir con ella. Felicidades
Leyendo tu articulo me viene a la mente recuerdos inborrables que veo plasmados en tus letras con las cuales coincido plenamente. Un abrazo.
Es una historia que refleja mucha sensualidad. Me gustó mucho. Sigue compartiendo con tus lectores estos contenidos tan espléndidos.