La historia, un tejido de pasiones, sin las emociones humanas, resulta letra muerta.
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He mantenido registrados en mi cabeza los recuerdos del Tsunami que devastó las costas asiáticas hace algunos años. No, por supuesto que no estuve ahí. Me refiero a las memorias de todos aquellos que sobrevivieron para compartirnos su trágica experiencia. En especial, recuerdo mucho a una joven mujer mexicana, madre de familia, de vacaciones en Tailandia. En esos días que siguieron a tan terrible suceso, ella contaba que al momento del maremoto se encontraba paseando a lomo de elefante y que minutos antes los animales, por cuenta propia, habían decidido internarse en la selva, sin que nadie supiera explicar bien a bien por qué. Obviamente, su instinto les advirtió del peligro inminente y atentos a él, supieron qué hacer.
Sí, sé que no somos animales. O al menos, eso nos preciamos de decir de manera constante. Y si bien, genéticamente nuestra estructura es distinta, compartimos mucho con aquellos a quien también nos preciamos (al menos de palabra) de dominar. Los animales tienen instintos, nosotros los llamamos presentimientos.
Pero a diferencia de ellos, nosotros rara vez nos dejamos llevar por esos latidos que tratan de guiarnos a un lado o hacia otro, que buscan protegernos. Simplemente, nos incomodan. Nos resulta más cómodo ignorarlos, hacer de cuenta que no existen, porque nos da miedo. Nos es desconocido el contacto con esa parte nuestra, tan primitiva, pero… si intentáramos hacerle caso de vez en cuando, los resultados sin duda nos sorprenderían.
En lo personal, yo acostumbro hacerlo. He cambiado de rumbo por sentir que algo malo me va a pasar, he dejado de asistir a lugares o a eventos que después resultan caóticos. Por ejemplo: hace un par de años, me invitaron un fin de semana a un viaje de prensa donde habría, entre otras actividades, la práctica de deportes extremos. Estuve a nada de confirmar, pero algo no me latía. Así que decidí no ir. El lunes o martes siguiente, me enteré de que en dicho evento hubo varios accidentados y que la agencia organizadora no se hizo responsable de los gastos médicos. Así que efectivamente, mis presentimientos o mi instinto, como se llame, funcionó muy bien.
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Ahora, ¿cuántas de nosotras nos hemos enfrascado en relaciones en las que tenemos el mismo tipo de sentimiento, en las que algo no cuaja del todo?, ¿Cuántas más hemos visto cómo alguna amiga se relaciona con alguien que no termina de caernos bien? Y aun más importante, ¿quién de nosotras ha tenido el valor de reconocer ante sí misma que las cosas no son lo que uno esperaba, que eso que en principio nos causaba ruido, resultó ser cierto? La verdad, muy pocas lo hacemos, muy pocas veces. Si prestáramos oído a lo que el corazón, la lógica y el sentido común nos dicen, sin duda la vida fluiría más fácil, sin tanta complicación. Nos conseguiríamos amigos fabulosos, en lugar de parejas tormentosas; conservaríamos en nuestro entorno a todos aquellos que se han atrevido a decirnos que nos equivocamos al elegir a tal o a cual pareja, al realizar un negocio, al escoger una profesión… y además, seríamos honestas con nosotras mismas y por supuesto, con los demás en consecuencia. Nos protegeríamos de golpes que pudieron ser evitables.
Pero con todo esto, no quiero decir que vayamos por la vida única y exclusivamente viviendo de corazonadas. No. Le quitaríamos a la vida el sabor que nos deja la experiencia. Lo que yo propongo es aprender a escucharlas en su justa medida, sopesarlas, valorarlas y ponerlas en práctica, porque créanme, son una herramienta muy útil en este mundo tan desensibilizado. Sólo eso. Mantenernos en silencio un momento y aunque suene a metafísica, dejar que el alma y el corazón nos indiquen por dónde seguir. Y así, todo fluye y el potencial de recuperar el autocontrol se libera poco a poco.
Para mí, ese vínculo que mantenemos, nos guste o no, con el resto de las especies del planeta, es una parte fundamental del ser que por mucho, vale la pena experimentar. Y no es un hecho científico, pero es increíblemente verdadero.
Por: CC 2.0 por Lel4nd