Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión.
—
Para Christian…
Cuántas lunas nuevas, llenas
exigieron esperarte,
en suspiro nocturno,
e insomnio penetrante.
A ratos cuando la miraba,
amenazaba asesinarme,
aquella afonía pálida,
y resplandor delirante.
Nula palabra articulada,
discurso fugaz, distante,
sin más que mostrarse eterna,
ella persuade invariable.
Son ambos sinónimos, uno
absoluto ser inmutable,
perpetuos como el silencio,
cual la luz, deslumbrantes.
Esclareces el ocaso,
aun cuando en ti se atañe
a ese indócil arrebato,
no hay poder que le resguarde.
Ídem en destellos sigilosos,
cuando el sol silente irradia
febril fulgor imperioso,
yace en su ser, y tu alma.
Hay lujos escasos
y aquellos impermisibles:
darle un ‘NO’ a la luna,
y volverte imperceptible.
Los dos comparten reserva
en sentir y ser sentidos,
consiente al exiguo poema,
contradecir tu latido.
Pretendamos en palabras
declarar, no quede mucho;
tu alegoría con la luna,
me ha sobrado de rumbo.
Hoy, enaltezco tu esencia,
me congratulo a su fama
festejo la plena inocencia
que aún habita en la entraña.
Y te regalo aquél astro,
sabiendo no soy su dueña
equiparados en rastro
sigo de entrambos, la estela.
Imagen: Trosky Tinoco