La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos.
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Dejé a mi tía y a mi madre en sus respectivos hogares y camino a casa de mi abuela, a mi nuevo espacio, no puedo sino repetir los diálogos y pensar en que “tal o cual” palabra o frase habrían quedado mejor en “x” parte de la conversación…
Calles van, coches pasan y yo manejo en automático mientras mi mente vuela…
¿Dónde estará ahorita, se habrá ido a su casa, estará cenando con su hermano, regresaría a su negocio?, ¿En qué estará pensando, acaso en mí?, ¿Habrá disfrutado, tanto como yo, nuestro reencuentro?, ¿Qué hago si me llama de nuevo, me hago la difícil o me dejo llevar?, ¿Y si no me vuelve a buscar?, ¿Y si perdemos ese “buen recuerdo” que tenemos uno del otro?, ¿Su esencia seguirá siendo la misma?, ¿Y si todavía no se recupera de su historia?, ¿Seguirá pensando que soy linda?, ¿Y si sale con alguien más y yo sólo estoy alucinando?, ¿Y si quiere algo más y no es mi momento?, ¿Y si los malos recuerdos no nos ayudan?, ¿Y si me pide sus pertenencias que nunca le entregué?, ¿Y si sólo somos un buen recuerdo?, ¿Y si queremos algo muy distinto?, ¿Y si no me ha perdonado?, ¿Y si su familia me pone “peros” por lo ocurrido aquella vez?, ¿Y si es demasiado tarde?, ¿Y si nos lastimamos una vez más?, ¿Y si no logramos coincidir en sueños, planes…?, ¿Y si confundimos la compañía con amor?, ¿Y si me enamoro como una idiota, sí, de nuevo?, ¿Y si yo no vuelvo a sentir lo mismo por él?, ¿Y si sólo fue un sueño?, ¿Y si me muero por besarlo la próxima vez que lo vea?, ¿Y si me besa?, ¿Y si esos diez años tienen mucho peso en nuestras vidas?, ¿Y si…?
Llego a casa y entrando me tropiezo con una caja que por supuesto no recuerdo haber dejado ahí, ha de ser mi abuela que me ha dado un “zape”, casi la puedo escuchar: “chula, la vida es muy corta como para no vivirla”… Y sin querer empiezo a hablar con ella, a imaginar sus respuestas y recordar sus consejos…
Y como mi confidente que siempre fue… “¿Sabes? Es que no sé ni remotamente lo que siento, estoy feliz porque lo he vuelto a ver, no quería morir sin verlo una vez más, no sé exactamente cuál es el sentimiento que me provoca, tal vez son muchos, pero no puedo olvidar que lo amé y mucho, que me sentía bien, tranquila, segura, feliz, en “su tiempo” porque lo sabía conmigo, claro que no todo era perfecto, por eso no hubo boda. Pero sinceramente no recuerdo haberme sentido de la misma manera de cuando estaba con él y me da miedo que yo solita me ponga trabas para protegerme de mí misma. ¿Y si por berenga no me doy permiso de “ser”, permiso de “sentir” por miedo a ni sé a qué…? ¿Te acuerdas que cuando terminamos me encerré a llorar 3 días?, desde entonces decidí no exponer lo que siento y quizá por eso volví a ser la persona fría que solía ser antes de que él irrumpiera en mi vida…
“¿Y si mi “soledad” pesa más que el querer tener a alguien a mi lado? Ja, ja, ja, tal vez, él sólo quería saludar, quizá ni siquiera volverá a llamar, puede ser que sólo haya sido un momento, un café amistoso para quitarse “la espinita” por como quedaron las cosas, tal vez fue una acción liberadora, quizá cerró nuestro “círculo”…
“Abuela no lo puedo evitar: me encanta, su imagen me cautiva, su aroma me transporta, su forma de tratarme me enloquece, pero…”
saludos y sigue escribiendo asi, en la historia solo hay un pero, incluye terceros y es dificil solucionar, espero encuantres una solucion a todo y te deseo mucha felicidad y salud, ya que el amor siempre lo tendras.
Por un momento senti que me estabas leyendo la mente…….
Me gustaria saber que sucedio, te llamo? se siguieron viendo?
Cuentamelo todo……!!!!!
Saludos
wow! que manera de escribir… me encanto, a veces es mejor dejar las cosas como estan, la distancia y el tiempo son los mejores remedios para el mal de amores…
Hola!
Mariale, Beatriz y Axel, GRACIAS por sus comentarios y GRACIAS por leerme, faltan de publicar aqui algunos capítulos del principio de la historia y varios más por venir. Saludos!
MaFer Gotthelf.