Los hombres que no temen ser románticos con nosotras merecen ser extrañados.
—
La densidad de este mundo siempre me llevaba de regreso a mis heridas. La solidez no me dejaba experimentar lo real por medio de este cuerpo, para viajar a Casa salía de él, viviendo parcialmente sin querer tocar el llanto del alma. Heridas. La tenían mis abuelos, mis padres y mis hermanos. La tengo yo, impregnada en mi ADN. Separación. Esta ...
Mientras tú duermes, yo, que recién llegué a casa, me he despojado de mis ropas y, respirando pausadamente, siento que en mente y espíritu estoy ahí, junto a ti. He colocado mi reloj sobre la mesa de noche, puesto que no deseo depender de su avanzar continuo. Escucho a lo lejos un fondo que está teñido por las notas de algo ...