Dios pone el placer tan cerca del dolor que a veces lloramos de alegría.
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Tomar decisiones en la vida, es inevitable; desde que abrimos los ojos por la mañana nos vemos obligados a decidir: si me baño, qué desayuno, cómo me visto, si llego más temprano al trabajo, cómo planeo mi día, etc. Estas decisiones, aunque son importantes porque hacen nuestro día placentero, ágil, cómodo, las hacemos sin reflexionar, casi automáticamente, normalmente no cambian la ...