Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
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Me gustan las mujeres que aún quieren ser princesas y se niegan a convertirse en sapos, porque mientras existan mujeres que todavía guarden modales de doncella, existiremos hombres que aún veremos importante el comportarnos como caballeros. Amo a la mujer que no compite con los hombres, porque sabe que el hombre jamás será su rival sino un complemento de ella misma. ...