Si no os conocéis a vosotros mismos, vivís en la pobreza.
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“Como casi todo en este mundo, los licores también pasan de moda. Dice en sus memorias el director de cine español, Luis Buñuel, que la receta del martini perfecto se hace con un rayo de luz pasando a través de la botella de vermut para tocar a penas la ginebra. Del martini tan popular en los años sesenta y setenta, pasamos por una década de vino blanco, que ha culminado en los noventa en el kirsch; cualquiera sea la moda, el recipiente es casi tan importante como el contenido; la mas fina champaña en vaso de cartón sabe igual a ese ponche verde de los bailes de la escuela, en cambio un vino mediocre en copa fina sube de categoría; es como las mujeres, en quienes la ropa determina la clase económica y a veces, no siempre, la clase social. En ciertas ceremonias tártricas se usan cálices en forma de vulva, llamados arga, pero no es necesario tanto refinamiento para servir sus cocteles. Buen cristal es suficiente.”
“Champaña: Es la reina indiscutible de los vinos, indispensable en los festejos, es un vino blanco espumante de la región de Champagne en Francia, que se produce con éxito en otras partes, pero sólo el autentico puede llevar ese nombre. En 1806, Barbara Nicole Ponsardin, viuda de un banquero de apellido Clicquot, dedico la fortuna heredada del difunto a desarrollar la champaña que producía en sus viñedos y que se hizo famosa en el mundo con el nombre de Veuve Clicquot. La champaña se bebe siempre en compañía y en momentos de celebración, tal vez por eso actúa como afrodisíaco aun sin proponérselo. Espumante y liviana, se bebe sin pensarlo y embriaga más que el vino, porque gracias a las burbujas el alcohol entra rápidamente a la corriente sanguínea. Se considera un vino “femenino” y se supone que tiene más efecto erótico en las mujeres que en los hombres. En las fiestas de la antigua Roma Imperial, llenaban piscinas de vino burbujeante, donde h9mbres y mujeres retozaban desnudos. La champaña fabricada exclusivamente con uva chardonnay es la mas seca y apreciada”.
Extracto de “Afrodita” de Isabel Allende