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El día que fuimos aves

c7 aves El día que fuimos avesEran las 5 de la mañana y la adrenalina no nos había permitido dormir bien esa noche, el sólo hecho de pensar que lo haríamos era simplemente otro sueño dentro del truncado dormir. Más dormidos que despiertos, pero más emocionados que dormidos, nos dispusimos a arreglar nuestras cosas para emprender el vuelo, bueno el viaje, el vuelo sería más tarde.

Una vez reunidos los 4 que lo haríamos, tomamos el camino hacía Cuautla, ahí era dónde nuestro sueño se llevaría a cabo, al llegar al campo, no había nadie, cosa que nos intrigó un poco; pero al ver los aviones supimos que realmente estábamos más cerca de alzar el vuelo que nunca.

La primera hora se pasó entre risas y fotos, luego llegó el piloto, que nos explicó que tenía que ir a Cuernavaca por algunas cosas, que sería cosa de una hora cuando mucho … ni hablar… el vuelo se posponía un poco. Regresó y nos dijo que debía regresar por el staff y que saldríamos en aproximadamente hora y media más… bueno… qué tanto es tantito. Fue entonces cuando nos dispusimos a desayunar algo, pues con la levantada temprano y la adrenalina  no habíamos comido nada, unas quesadillas de chales fueron el desayuno acompañados de su respectiva coca-cola y “bien nutridos” regresamos al campo, ahora sí dispuestos a saltar al vacío pasara lo que pasara.

Poco a poco fue llegando la gente del equipo y nos presentaron a todos. La agitación comenzaba a sentirse en el ambiente y muy emocionados escuchamos las instrucciones, todos bien atentos a la voz del instructor, pero más atentos a nuestros latidos que cada vez crecían más. El momento se acercaba y la adrenalina fluía y fluía.
Al ponerme el arnés, fue un choque de emociones, me embargaba el desasosiego por lo desconocido, el amor a la aventura y la felicidad de saber que por un momento iba a volar.

Al subir al avión, mis latidos se escuchaban mucho más que el motor, bueno al menos eso pensaba yo, todos los demás estaban en aparente calma, mientras, una serie de inquietudes se agolpaba en mi ser, luego todo fue muy rápido, la instructora me dijo que era la hora, por fin, la tan ansiada hora.

Por un momento estuve fuera del avión, flotando, sola, en el aire, sin más acicate que mi instructora que se asía de un tubo del avión, en menos que lo cuento saltó y dimos un giro de 360 grados, el viento corría por mi cara e inundaba todo mi ser, impulsándolo a lo desconocido. El sonido del aire era casi insoportable, la sensación… maravillosa, el fotógrafo  frente a mí trataba de captar esos momentos con su cámara, ojalá pudiese haberme retratado el alma y los sentimientos, que como mi cuerpo, volaban, dándome una sensación inesperada de libertad, de esto sólo han pasado cuando mucho 20 segundos, y de repente, el fotógrafo se despega de nosotros y ¡zaz! Se abre el paracaídas, el ruido cesa y la paz que me embarga en ese momento es indescriptible, la adrenalina deja de fluir poco a poco hasta llevarme a un estado que me imagino es el Nirvana.

Ahí estaba yo, volando, surcando el cielo, como un ave, en un momento estaba en medio de una explosión y a los pocos segundos estaba en el cielo, creo que esto se ha de sentir cuando mueres, una sensación tan pacífica, tan extraordinaria que es imposible describirla con palabras. El frío era inmenso; pero casi ni lo sentía porque el estremecimiento que produjo en mí lo impedía.

Sentí la sensación de volar, de ser libre. Es algo indescriptible, tanto que una vez que lo sientes se vuelve como una droga y que es necesario volver a probarla una y otra vez, definitivamente quisiera reencarnar siendo un ave, no importa cuál, la sola sensación de cruzar el cielo hace que valga la pena ser cualquier cosa, hasta una mosca, mientras vuele….

Al tocar tierra, la sonrisa no se podía borrar y casi no pude hablar de todo lo que estaba sintiendo dentro de mí. Mi cuerpo estaba en tierra; pero todo mi ser seguía volando y debía esperar a que aterrizara, creo que pasará un poco de tiempo para que lo haga; mi risa es de nervios, de felicidad. Esta explosión que se produjo en mí es interminable y mi cara lo refleja, el vértigo que normalmente siento desapareció, tal vez voló junto conmigo y desapareció en el infinito, el mismo lugar donde encontré esta sonrisa y esta paz que desde ahora serán mis compañeras.

Nunca imaginé este cambio tan repentino, jamás pensé que esa sola sensación me haría tan feliz y se sentiría tan agradable; pero así fue, lástima por los amigos que no pudieron venir con nosotros, se perdieron esta serie de acontecimientos que duraron tan solo 3 minutos; pero que perdurarán para siempre en mis recuerdos. Este salto fue el primero; pero prometo que no será el último.

Hoy nació una nueva especie, una mujer ave que cada vez que pueda surcará el cielo en busca de esa emoción tan fabulosa, tan indescriptible, y que hasta ahora no puedo expresarlo bien, volar.
Definitivamente hoy fuimos aves. ¡¡¡Volamos!!!

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14 han comentado

  • miriam wof dice que:

    obvio la mjor!!!
    la amo muxo!!

  • tammy dice que:

    miss w0o0w…
    me gust0 mux0…el articul0o0…
    la quier0 mux0o0..

  • ANA dice que:

    oooh muy lindo!!!

  • LIC.FEDERICO R.SINTA MORENO dice que:

    WOW, QUE PADRE,ESO ES ALGO QUE SIEMPRE HE QUERIDO HACER Y QUE POR UN MOTIVO U OTRO HE IDO POSPONIENDO. TU FORMA DE RELATARLO ES TAN VÍVIDA QUE SE ANTOJA AÚN MÁS.TE FELICITO POR PERSEGUIR Y ALCANZAR TU SUEÑO,EL SUEÑO DE MUCHOS Y REALIDAD
    DE MUY POCOS.

  • Adriana dice que:

    Pues esto es lo vivido a través de la experiencia de lanzarse en un paracaidas, misma que recomiendo ámpliamente y la verdad esa experencia de volar es única!!!!

  • Pablo dice que:

    Así es, Adriana, las experiencias que nos emocionan y nos sacuden nos dejan “en el aire”… es un momento maravilloso que nos despega de la vida cotidiana y la vuelve “extraordinaria”. Hermoso relato el de Adriana…

  • Irma Barquet dice que:

    Estoy segura que sentí la misma emoción que tú al saltar por los aires, con tan sólo leerte. Me da mucho gusto que te hayas permitido esa AVE-ntura. Me encantó. ¿Me invitas la siguiente vez?

  • Adriana dice que:

    Claro todos los que quieran ir estan invitados para la próxima!!!!

  • mireninurrategui dice que:

    Al leer el artículo me imaginé volando alto, muy alto, sé que el miedo al tirarme del avión se apoderaria de mi pero valdría la pena intentar ser por una ocación eso que describes tan claro una “ave_humana”

  • apolinar gomez dice que:

    ADRIANA: EXCELENTE RELATO TE FELICITO

  • Adriana dice que:

    Gracias Miren, la verdad yo no me aventé porque no puedo; pero símplemente quise plasmar lo vivido por los demás.
    Gracias Polín me alegra mucho que te haya gustado el relato y te invito a que sigas leyendo la revista.
    Reciban besos y recomienden la revista con sus amigos

  • miriam wof dice que:

    Lo volví a leer y me encantó!!!! que padre poder volar!!!! Lo anotaré en mi lista de cosas por hacer, es definitivo!!!

  • Christian Scherf dice que:

    Como uno de los 4 integrantes que fuimos ese día me siento muy honrado de leer lo que en carne y hueso vivimos. Me hace revivir plenamente y con lujo de detalle cada instante y emoción que ese día vivimos desde la mañana como dice Adriana hasta arriba en el avión y la llegada a tierra nuevamente!
    Un texto profundo, con una manera simple pero inteligente de describir y resumir lo que los 4 vivimos exactamente y poderlo relatar todo.
    Muchas gracias de verdad por el texto y la vivencia.

    Ahh y por cierto, si aún nadie lo ha hecho, es de las cosas que se tienen que hacer por lo menos una vez en la vida!!!
    Un fuerte saludo!

  • Karim dice que:

    Tener esas experiencias te hacen sentir que estas fuera de este mundo.

    Te felicito y te envío muchisimos besos….

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