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La ruta de los sueños que se vuelven realidad

“Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo. Es allí donde debe estar.

Ahora, debes construir los cimientos debajo del él”

George Bernard Shaw.

Al mundo siempre lo han movido los soñadores, en una u otra dirección. ¿Somos parte de aquellos que se atreven a soñar para vivir, o más bien somos de los que sólo viven para soñar? Los sueños son el combustible del los triunfos, el motor que impulsa nuestra vida día a día, pero el llevarlos a cabo es en sí, lo que nos hace sentirnos plenamente vivos, satisfechos. Entonces, si parece tan fácil anhelar algo y querer realizarlo, ¿por qué muchas veces nos quedamos atorados en el camino, sorprendidos de que a pesar de tener el tanque de combustible lleno, no podamos avanzar?

Si los sueños son como el lugar de destino de un viaje, ¿qué necesitamos para poder llegar hasta ahí sin contratiempos? Tal vez lo primero sea definir bien a dónde queremos ir, el qué quiero, y para qué lo quiero. Y después, preguntarnos si el punto en el mapa que hemos señalado no es el que nos señaló alguien más, y estamos entonces siguiendo la ruta de otros. ¿De quién es, realmente, ese sueño? Cuántas veces no es más fácil y más cómodo seguir la ruta ya trazada en el mapa, que nos han señalado, y llamarla propia, mientras nuestro corazón nos dice, a veces con un suave murmullo y otras con un estridente grito, que vamos por el camino equivocado, aquel que nos es ajeno.

Una vez encontrada nuestra ruta, tracémosla, no sólo en el aire, sino en papel. Escribir claramente la meta es trazar el punto exacto de llegada en nuestro mapa, y por tanto, hacer el sueño más concreto cada vez.

Podemos escribir una idea clara, concreta, en tiempo presente, en positivo, y desde el “yo” personal, esto es, recordando que el sueño es nuestro y no puede pasar por encima de los demás para realizarse.

Después, como en todo viaje, dividiremos el camino en tramos, y las metas en objetivos,  creando una ruta con puntos definidos por los cuales pasar para llegar a nuestro ansiado destino.

Hasta aquí ya tenemos nuestra ruta trazada y el tanque lleno, pero nos falta saber a conciencia en qué medio de transporte haremos el viaje, y en qué condiciones está.

mapa sueños La ruta de los sueños que se vuelven realidadAsí como antes de salir a carretera nos recomiendan revisar el motor, el nivel de aire en las llantas, etc. Nosotros, antes de lanzarnos, pensemos: ¿Qué recursos tenemos para realizar nuestro sueño? Siendo objetivos, ¿cuáles son nuestros dones y debilidades? Conocer el vehículo a fondo es la mejor forma de tenerlo preparado, saber qué podemos hacer con él, y estar mejor preparados ante cualquier falla. Y crearnos un plan de acción para ello. Antes de salir a carretera, te aseguras de llevar contigo los números de emergencia que puedas necesitar, un teléfono para poderte comunicar, una llanta de repuesto, etc., ¿verdad?

Pues lo mismo aquí; antes de embarcarnos en pos de un sueño, asegurémonos de preguntar a quienes ya lo han realizado por cómo lo lograron, y tener varias fuentes que nos informen o apoyen en caso necesario. A veces es útil preguntar, leer, tomar un curso, o investigar en internet, para conocer más herramientas sobre cómo llegar a donde queremos.

El siguiente punto, es visualizar la meta. Uno no hace un largo viaje de varias horas sin recordar constantemente a dónde queremos llegar, ¿verdad? Porque de lo contrario, si lo olvidáramos a medio camino, acabamos en otro destino diferente, o quedaríamos varados sin saber a dónde ir o por qué seguir, a la primera eventualidad que se nos presente, regresaríamos. Visualizar nos motiva a seguir adelante, a recordar el plan de acción, y los recursos con los que contamos.

Al parecer tenemos todo listo, pero ¡falta todavía el equipaje! Una maleta donde hayamos empacado creatividad, que nos será útil para buscar alternativas y soluciones a los retos que se nos presenten, y que podemos estimular dibujando con nuestra mano no dominante, haciendo una lluvia de ideas o un mapa mental sobre algún punto en el que nos sintamos atorados y escribiendo las ideas que nos vengan a la mente por absurdas que parezcan, o simplemente permitiéndonos distraernos un rato cuando estemos demasiado bloqueados por una idea.

Otra de las cosas que nos será útil en el equipaje, es el valor.  Y en buenas dosis, que así como al viajar por caminos muchas veces no muy transitados o  en condiciones adversas nos pueden dar ganas de dar la media vuelta y olvidar  a dónde íbamos. Al perseguir un sueño tendremos que vencer nuestros propios prejuicios y miedos: al qué dirán los demás, al ridículo, a ser diferente, a la comodidad, a lo desconocido, a equivocarnos.

Y como todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar, a nuestra maleta aún le cabrán la confianza, en nosotros mismos y nuestra capacidad de lograr lo que queremos y en que encontraremos en el camino lo que necesitamos para ello, la pasión, que nos moverá a cada paso del camino, y la paciencia, para recordar que de cada tropiezo podemos aprender algo y volverlo a intentar las veces que sean necesarias.

Ahora sí, ya tenemos lo requerido para emprender muchos viajes. Y recordemos que somos nosotros los arquitectos de nuestro propio destino. Entonces, una vez instalados en el vehículo encendido, con el mapa de ruta, el plan de emergencia, el equipaje, y el combustible, sólo nos falta una cosa… decidirnos a empezar. Pisar el clutch ¡Y arrancar!

Imagen: CC 2.0 por el Buho nº30

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