Por: (4)
(1 votes, average: 1.00 out of 1)
366 visitas

¿Miedo a SER YO?

c3 miedoseryo ¿Miedo a SER YO?Siempre fuiste mi espejo… quiero decir que para verme tenía que mirarte
(Julio Cortázar)

A mí también me enseñaron que tenía que comportarme. Yo debía ser la hija modelo, la hermana mayor, la sobrina perfecta, la niña que todos quieren. Desde pequeña entendí que “había que hacer felices a los demás, porque su felicidad es la mía” (o por lo menos se supone).  Intenté a toda costa llenar las expectativas de quien me rodeara, me sentía orgullosa cada vez que provocaba sonrisas, felicitaciones, halagos, cualquier señal de satisfacción. Sí, mi vida ha sido agobiante.

De alguna manera bizarra entendí que el sacrificio es la única manera de lograr las metas. Esto no solamente ha venido de mi educación familiar, sino del colegio, de la televisión, de los aforismos de papelería, incluso de l@s amig@s o parejas. Mi mundo en realidad, lo traduje a “hacerme a un lado para…” De tal forma siempre puse mis intereses en segundo plano “después, cuando tenga tiempo, dinero o haya oportunidad.”

Luego de años de preguntas, de culpas, de remordimientos de conciencia y una segunda vuelta a terapia psicológica, ahora sé que lo mío se llama codependencia. Mejor conocido como “adicción al amor” o “miedo a la soledad”. Es un mal tan común que el 97% de la población lo desarrolla, a diferentes grados por supuesto. Se vuelve un problema cuando no logras contestarte satisfactoriamente la pregunta ¿Quién eres?

Cito algunas páginas de internet:

1.    “Se dice que la codependencia es una manera de satisfacer las necesidades que no satisface las necesidades. Se hacen cosas incorrectas por los motivos correctos.” (1)

2.    “Por alguna razón, en algún momento de nuestra vida asumimos que nuestra obligación o deber era cuidar de los demás, que esa manera de actuar nos ennoblecía y nos confería nuestro valor más intrínseco como personas. Es por eso que podemos malgastar nuestra vida rescatando a las personas que nos rodean. Rescatar, consiste en hacer cosas por los demás que son perfectamente capaces de hacer por sí mismos y que probablemente deberían estar haciendo.” (2)

¿Les suena conocido? A mí sí. Siempre he sido sobreprotectora con familia y amig@s. De hecho, me ganaba fácilmente el rol de consejera, ayudante, salvavidas o hasta juez. Digamos que siempre era descrita como “la buena onda”, porque no importaba cuán difícil fuera la situación ahí estaba yo.  Sin embargo, detrás hubo una sensación de duda: ¿Estaré haciendo bien? ¿Me agrada lo que hago? ¿Por qué lo hago?

Sucedía a menudo. Dejaba a un lado mi trabajo para ir corriendo a rescatar a una amiga en problemas, permanecía aburridísima en lugares que ni me gustaban para ser una buena compañía, soportaba gente que me parecía insoportable con tal de no causar mala impresión, llegué incluso a ponerme en situaciones de peligro con la premisa de no abandonar a “mi gente”.

Cito otra vez:

3.    “Uno de los síntomas más característicos de la codependencia es el compromiso más allá de lo razonable, y siempre con la particularidad de no ser correspondido (…). No sólo se manifiesta en las relaciones de pareja; en general existe una evidente predisposición a solucionar los problemas de todo el mundo, exceptuando de los propios, que se eluden sistemáticamente. El peso de la responsabilidad sobre los actos que pertenecen a otros se asume como propio. La persona codependiente suele estar obsesionada por complacer a cualquier precio. Sus sentimientos verdaderos apenas existen, sus proyectos personales se supeditan a las necesidades de otros y se culpabiliza de todo aquello que sale mal. En el fondo de este comportamiento subyace el miedo a no sentirse aceptado; el pánico al rechazo y al abandono.” (3)

Aquí el problema es la frustración constante. Nunca somos lo suficientemente buenos para resolver la vida de otros ni los demás nos resultarán completamente independientes, responsables, capaces, etc. Dejamos de vivir, para vivir en función de lo demás, lo cual inevitablemente nos dejará incompletos. Nos obsesiona la perfección pensando que jamás será suficiente, por eso el malestar diario. En mi caso, muchas veces me sentí herida y enojada contra el mundo por todo aquello que no podía cambiar.

Los autores coinciden en que la respuesta está en el desapego, el desprendimiento ante una situación incontrolable. Se debe tomar la responsabilidad por cada un@ y no por tercer@s, no importa si es la familia, l@s amig@s o la pareja. “El desapego no es falta de amor o de compromiso, es el cambio de actitud ante un problema”, “…no es la separación, es evitar la agonía del envolvimiento”.

Se ve fácil ¿verdad? En realidad es una rutina de ejercicios de actitud y también los músculos dolerán para volverse más fuertes. El desapego se debe practicar a diario. Cuando me sorprendo ante una actitud codependiente, después de haberla tenido, me enojo, me regaño, me siento triste pero reconozco que es parte del proceso, sé que la próxima vez no estaré desprevenida y trato de mantenerme alerta. Todo consiste en no volver a hacerme daño.

Si tienes necesidad de una “ayudita extra” no te sientas mal en recurrir a lo QUE A TI TE GUSTE: ejercicio, grupos de autoayuda, cualquier tipo de terapia, espiritualidad u otras cosas que recuerden el compromiso con tu ser. A mí me sirvió un párrafo de Melody Beattie:

“A fin de cuentas, los demás hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o como se están sintiendo), piensan lo que quieren pensar, hacen las cosas que creen que necesitan hacer y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. El hecho de que ellos no tengan razón y nosotros sí, no importa. Tampoco importa que se estén lastimando a sí mismos. No importa el hecho de que nosotros podríamos ayudarles si nos escucharan y si colaboraran con nosotros. NO IMPORTA. NO IMPORTA. NO IMPORTA, NO IMPORTA (…) La única persona a la que puedes o podrás cambiar es a ti mismo. La única persona a quien te corresponde controlar eres tú.”

FUENTES:
(1)    http://www.alcoholinformate.org.mx/saborsaber.cfm?articulo=222
(2)    http://davidhuerta.typepad.com/blog/2010/06/perspectiva-el-tri%C3%A1ngulo-de-karpman-codependencia.html
(3)    http://adicciones.suite101.net/article.cfm/codependencia

Articulos Similares:

Guardado en: Autoconocimiento, Destacados, Mi Interior Tags: ,

Uno dijo que...

  • Lunis dice que:

    Muchas gracias por este artículo, me cayó como balde de agua fría y me sentí plenamente identificada: una debe ser perfecta, no equivocarse, siempre ponerte en segundo lugar por los demás… Derramé unas cuantas lágrimas, pero es cierto: no puedo cambiar a nadie más que a mí misma. Gracias!

Responder