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De etiquetas y cosas peores

 

Después de una gran controversia en las redes sociales sobre una campaña que se llama “México vivo”, me quedé reflexionando al respecto.

¿De qué va la campaña y por qué, para mí, es una campaña que tenía una buena idea y resultó pésima su ejecución? Bueno, esta es una de las imágenes.

imm%C3%A9xico vivo De etiquetas y cosas peores.

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¿Por qué creo que es una idea no mala ejecutada de forma pésima? Bueno, para empezar es un poco extremo sugerir que solo las prostitutas, los y las homosexuales y los y las drogadictas pueden contagiarse de sida. Eso es irresponsable y totalmente inexacto. Ese, por un lado, es el mensaje que percibo de inmediato.

Dos, el siguiente mensaje es que “no te cuides tú, hazlo por tus hijos”, lo cual no estaría mal si el planteamiento se cambiara a: “hazlo por ti y por lo que más quieres: tus hijos”. Un copy writer que los ayude, por favor.

Tres, las etiquetas, que al final, es el fondo de este texto.

¿Es correcto que en el 2012 se sigan estimulando las etiquetas? ¿Qué es eso de “zorra” y “maricón”?

¿Sí saben que a un homosexual podría molestarle la etiqueta de “maricón”? Bueno, si no lo sabían, sépanlo.

También habrá que buscar la definición de la palabra “zorra” para seguir buscándole en ese sentido.

Pero por ahí no va esta reflexión, lo que en realidad quiero tocar es las etiquetas, las marcas.

Y más allá de las anteriores que son “negativas”, quiero explorar las “positivas”; esas etiquetas que nos pone la familia, la escuela y, por supuesto, nostra@s mism@s.

¿Cuántos padres no “marcan” a sus hijos desde bebés? “Él será un campeón”, “Ella será una princesa”. Ganador, niña buena, niño dulce, peleonero, el “manos de estómago”, “bien educada”, “niña bien”, “inteligente”, “es la bonita”, “es bien fácil”… Etiquetas que marcan, porque muchas veces los niños crecen “creyéndolo” y viviéndolo, porque papi y mami saben más, saben mejor y si ellos lo dicen, debe ser así.

¿Qué sucede cuando el niño crece luchando para llenar esa etiqueta? Es probable que nunca lo haga, es decir, que nunca cumpla las expectativas, de él y de los demás. Nunca. Nunca seremos lo suficientemente “súper mujer”, “valiente”, “inteligente”, “buena” para llenar un estereotipo o expectativa. Y puede llevarnos años el entenderlo y superarlo, porque, ¿qué creen?, somos seres complejos, imperfectos y con una gran cantidad de matices.

Tenemos virtudes y fallas, todos, es nuestro “ser inferior”, y el negarlo nos lleva al dolor y a la separación de nosotros mismos.

Podemos ser “niñas buenas”, algunas veces y también “egoístas” al momento siguiente. Somos human@s.

Así que tanto las etiquetas malas como las buenas marcan y DUELEN.

Dejemos de etiquetar y de ETIQUETARNOS; dejemos poco a poco los prejuicios que los medios, la sociedad, la conciencia social y la vida misma nos han enseñado. Que se vayan, poco a poco. No es sencillo, porque es probable que ni siquiera los percibamos, pero hay que observarnos, sólo así percibiremos cuando caigamos en ellos.

A tus hijos tampoco les impongas nada, acéptalos como son, con sus travesuras y sus momentos de brillo; con su falta de entusiasmo en la escuela o su hambre de lectura. No los etiquetes, déjalos ser.

Dejémonos ser nosotr@s mism@s, con esa parte oscura y la parte brillante. Solo así lograremos fluir y disfrutar.

¿Qué les parece si lo intentamos? Es un trabajo de todos los días pero las recompensas serán palpables.

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2 han comentado

  • Zereth dice que:

    Ya te habìa comentado al respecto de esa campaña, y coincido una buena idea pero mal ejecutada, que finalmente traduce desinformaciòn y etiquetas que no se necesitan, al contrario pueden ser ofensivas.

    En casa, con hija pequeña me doy cuenta de lo fàcil que es etiquetar, es distinto reconocer cualidades como defectos. Un día me brincó una frase de mi acompañante que es una persona muy respetuosa, hacia nuestra hija “es una líder”… acto seguido le respondí, solo es una niña, nuestra hija y es muchas cosas ahora, pero no le pongas una carga que no necesita. Será lo que ella desee ser.

    Ves, me percaté que parte de su formación incluían este tipo de frases, porqeu lo oí también en labios de su mami, como si estuviesen preparados desde el inicio para ser líderes. Como misión en la vida. Con lo cual yo no estoy de acuerdo, porque el peso y expectativa puede traducirse en frustraciones y una vida infeliz.

    En fin, es un tema interesante y sì, soy de las que prefiere no etiquetar, sí reconocer tanto cualidades como defectos pero no marcar a las personas por prejuicios.

    Saludos

  • crislata dice que:

    Gracias, mi Zereth. Qué fuerte, ¿no?… Y luego cuesta tiempo (y dinero) quitarte esas telarañas de la cabeza, ¿no crees? Beso.

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