Por: (52)
(1 votes, average: 0.00 out of 1)
197 visitas

El compromiso con nuestros sueños…Vs los sueños de los demás

Recuerdo mi primer día en la universidad. La sensación extraña en la boca del estómago que se siente cuando se “es nuevo” no se puede describir fácilmente. Pero me encontré un rostro conocido: Margot, esa chava que siempre había estado en las mismas escuelas que yo, se sentaba cerca de mí. Lo mejor fue cuando una de mis mejores amigas, Mireya, también entró a mi salón. Así, poco a poco nos fuimos presentando, “Yo soy la Cristina y estudio comunicación porque… porque me gustaron las materias.” Alguna sandez así dije.

 Entonces le tocó el turno a un chavo alto, rellenito, cachetón, que se le hacían hoyitos en los cachetes cuando se reía. Se acomodó las gafas y dijo “Yo quiero dedicarme al periodismo deportivo y voy a trabajar con José Ramón Fernández”.

 Eso fue hace (sí, ya sé) 17 años y ese jovencito de 18 años se llama Rafael.

 Pasaron cuatro años y durante todo ese tiempo él no dejaba de hablar de deportes. Parecía monotemático, ¿qué no sabe que hay otras cosas? Había muy pocos perfiles tan definidos en toda la universidad como el de él. Sabía, tenía clarísimo qué es lo que quería.  Los demás pajareábamos; saltábamos de la radio al cine, de la televisión a las Relaciones Públicas. Pero él sabía.

 Terminamos la carrera, tomó sus provincianas maletas y llegó a la gran urbe. “Voy a trabajar con José Ramón”. Unos meses después, lo seguí yo.

 Lo más curioso es que entramos a la misma televisora; mientras yo trabajaba en Noticias (algo que nunca me planteé, al contrario) y recibía un salario por lo mismo; él hacía prácticas profesionales (por… cerca de un año). Poco a poco se fue metiendo en el área de deportes. Hacía cosas de “segunda”, luego pasó a la página de Internet; por ahí alguna oportunidad le abrió las puertas de hacer reportajes y cosas pequeñitas. Despacio, paso a pasito.

 Durante todo ese tiempo nos apoyamos, nos echamos porras; nos hicimos algo así como hermanos. Ayer una amiga con la que viví en la primera etapa chilanga, Luisa, me decía “¿Te acuerdas cuando llegaba Bis bien tarde a la casa después de la chamba?” Cuando escribí el original de este texto era agosto de 2008, ese hombre, Rafael, estaba en China. Sí, en sus primeros Juegos Olímpicos.

 No podía imaginar qué estaría haciendo en esos momentos; ni siquiera visualizar lo que habrá sentido al pisar aquél país y comenzar con el trajín que implica trabajar en un evento como este. ¿Qué pensaría? ¿Qué sentiría? ¿Dormiría? ¿Regresaría más gordo?

 Sí, ya había ido a una Copa de Futbol en Alemania, pero los juegos son los juegos.

 El Rafita Ayala, o mejor conocido como mi “bro” o el Bismuto, está cumpliendo un sueño; nos ha demostrado que cuando se quiere algo, no importa que pasen 17 años o más… que con trabajo, constancia y un objetivo definido se puede lograr lo que sea.

 Lo mejor del caso es que ese hombre canoso, más gordis, profesional y con gafas y hoyitos en los cachetes, sigue siendo mi hermano, mi amigo sólo un día mayor que yo. Y yo me siento feliz por él; qué orgullo.

 ¿Cuántos de nosotros podemos decir que nos comprometimos con aquél sueño que teníamos de niños, de adolescentes?

 Según el diario mexicano El Universal, “Una encuesta, en la que participaron 115 mil personas, reveló que el 65 por ciento de los mexicanos asegura haber elegido la carrera profesional incorrecta. Este fue el resultado más elevado de los 33 países encuestados… Las mujeres estuvieron menos satisfechas con el nivel educativo recibido durante su educación universitaria y post universitaria que los hombres.”

Estos reveladores datos me prenden la alarma. No es que yo sienta que me haya equivocado de profesión, pero hasta hace poco, había algo dentro de mí que  decía “diseño… arte…” ¿Y qué hice al respecto? En realidad he sido un poco floja y no he dado el paso. O no lo di. Desidia tal vez sea la palabra; siempre para después. Comodidad. O tal vez sea el hecho de que sí me gusta la comunicación y pensaba que también dedicarme al diseño sería “demasiado”, porque además… me gustaría prepararme y… qué pereza… ¡¿a estas alturas?!

winner El compromiso con nuestros sueños...Vs los sueños de los demás

He tomado algunos cursos, soy la primera en ver los programas de Home and Health, pero no he dado el brinco. Y ese, es sólo un pequeño sueño. También soñé por muchos años con comer un asado en Argentina y vivir de viajar. El primero, ya lo cumplí, el segundo… no estoy segura si lo quiero ya. ¿Cuál es la diferencia con mi amigo Rafael? Tal vez tengo demasiados sueños, tal vez me ganaba la prisa, las ansias, ¡lo quería todo! Y ahora, he dado otros pasos distintos y estoy muy satisfecha. Lo anterior quizá suene un poco improvisado pero, definitivamente, han sido la consecuencia de todo un trabajo detrás; de ir construyendo un sueño profesional desde hace 13 años y me siento orgullosa de que he hecho casi todo lo que había soñado. Creo que nada más me faltaba dar ese pasito… decidirme y sentirme un poco más completa. Y, ¿qué creen? Tener más paciencia, no querer atascarme de todo, vivir más aquí, además, de aceptar que cada etapa de la vida es distinta y que se vale cambiar de opinión.

 Aunque sólo estoy hablando de sueños profesionales, a los que a veces les damos mucha o muy poca importancia (yo diría, mucha).

 ¿Qué sucede con nuestros sueños espirituales, personales?

 La sociedad comúnmente nos dicta tal o cual cosa y la seguimos sin detenernos a pensar qué queremos en realidad. Nacer-kinder-primaria-secundaria-preparatoria-universidad-matrimonio-hijos-nietos-muerte.

 Muchas veces lo hemos plasmado aquí, ¡pregúntate! ¡Experimenta! ¡Vívelo! Tal vez es muy fácil escribirlo que hacerlo. Porque ese sueño significa compromiso y responsabilidad.

 ¿Qué tanto estamos dispuestos a luchar por eso que queremos, a enfrentar miedos, imposiciones, inseguridades y hasta fronteras? ¿Por qué a veces sólo seguimos al rebaño porque es lo que se debe o porque es lo más fácil?

 Hace poco platicaba con una amiga sobre la opción de ser madre y comentábamos cómo muchas mujeres no se preguntan si ese es su sueño antes siquiera de tenerlo… también, comentábamos cómo de unos años para acá se condena todo… Si eres ama de casa, malo; “Talento desperdiciado”, “Mantenida buena para nada”. Si eres una profesionista exitosa, malo, “Egoísta, no atiende a su familia”, “Se quedará sola si sigue así”, “Seguro se acuesta con los jefes para tener ese puesto”… Total, que parecería que nos reprobamos todo… lo más triste es que es muy común que se dé entre mujeres. Muchas veces las peores jueces están entre nosotras mismas… generalmente porque no estamos satisfechas con nuestras vidas, y por eso mejor vemos lo que está afuera para no ver hacia dentro.

 Pensamos que todo mundo nos juzga… pero, ¿saben qué? Yo misma he comprobado una cosa: pasa más en nuestros miedos que en la vida real. Sí, creemos que nos juzgarán o nos aferramos a esa excusa para no comprometernos con lo que realmente queremos. Pero cuando damos el paso, la gente que nos aprecia reacciona de manera positiva… ¿sorpresa? No. Si nosotros estamos realmente felices eso se nota; lo irradiamos, lo contagiamos… lo vivimos.

 Cuando nos comprometemos con nuestros sueños todo se hace fácil; nos damos cuenta de que en realidad estábamos viviendo más pesadamente antes, que dedicarle tiempo a aquello que realmente nos da felicidad no tiene precio; ya sea pintar, crear música, ir de voluntaria a algún país lejano, ser reportero, tener un séquito de alumnos adolescentes, pasar el día entero con nuestro bebé recién nacido, preparar con amor esa boda de sueño, imaginar nuevas recetas en la cocina… ¡lo que sea!

 El compromiso no es con nadie más, es con nosotros mismos… y con nuestra vida. Al final, si no nos ocupamos por estar bien nosotros primero, no podremos darles un poquito de nosotros a los otros. Qué mejor compromiso que vivir para ser felices.

Imagen: cc 2.0  por spaceamoeba

Articulos Similares:

Guardado en: Autoconocimiento, Mi Interior Tags: , , , , ,

Uno dijo que...

  • alicia dice que:

    Pues si, querida… ahi la llevamos, materializando algunos sueños, transformando otros y desterrando otros más… pero en el camino andamos!!!

    Besos te quiero mucho!!!

Responder