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Entre el Ser y el Hacer

El siguiente párrafo es un ejercicio sencillo que te pido que hagas al termina de leerlo.

c2 seryhacer Entre el Ser y el HacerCierra tus ojos y remóntate a tus días de infancia, 3-4 años, 6-7 años… observa viéndote de niño/a ¿cómo eres? ¿cómo te ves? Y quiero que recuerdes ¿cuáles eran tus sueños? ¿qué era lo que deseabas ser? ¿cómo te veías para cuando fueras grande?  Es decir: para estos tiempos, para el día de hoy. ¿Cómo te veías en el futuro, haciendo qué? ¿Cómo te sentías siendo o haciendo lo que soñabas que harías? ¡SIENTE!¡Revive! ¡Recuerda!

Respira profundo y abre tus ojos.

Observa, ¿qué tanto recuerdas de aquello que soñabas? Pero lo más importante, ¿qué es lo que estás haciendo ahora con relación a aquello que un día viste que serías?

Eso que soñamos como niños, es un mensaje muy importante de nuestra alma de lo que elegimos para esta vida como herramientas para conseguir nuestras metas.

Y además elegimos olvidar nuestros propósitos en esta vida al llegar a ella, con el fin de recordar en el camino y aprender a fondo aquello que vinimos a explorar (¡como un laberinto!).

Por otro lado, y para ponerle más emoción a nuestro proceso de despertar, hemos elegido un momento en la historia en el que el ser humano ha olvidado profundamente su conexión consigo mismo: no escucha las señales de su cuerpo, no da credibilidad a su intuición; y aprende a seguir reglas y mandatos de los que se dicen sus líderes.

Desde niños hemos venido escuchando muchas diferentes opiniones de lo que debemos ser y para qué somos buenos, a veces muy alejadas a los talentos natos que cada quien ha traído. De esta forma encontramos muchos pintores naturales convertidos en (o encaminados a…) “importantes” hombres o mujeres de negocios, o llegaremos a conocer (si tenemos suerte) como taxistas o vendedores a grandes  nadadores o excelentes beisbolistas, porque les hicieron creer que de nadadores o peloteros se morirían de hambre;  ¡sí! ¡recuérdalo: no todos llegan a ser Tiger Woods  o Martina Navratilova!

Esto no es una queja o un reclamo, es sólo el reconocimiento de una problemática que se refleja en la sociedad que ha llevado a muchas personas a alejarse fuertemente de sus talentos y realizar actividades con habilidades que han aprendido a desempeñar y que les resuelven un problema… pero no lo conectan con su esencia, con sus capacidades reales y profundas, ¡con eso que te hace vibrar el alma! Y… si no nos conectamos con nuestra esencia, ¿cuál es el sentido de vida?

Hay mucha información que afirma que si no tienes una carrera como mínimo y no sabes inglés o más idiomas, vas a ser un fracaso. Mientras tanto, en muchas escuelas se encasillan cada vez a más niños con problemas de aprendizaje, y de atención, que muestra una incompatibilidad en la formación de lo que creemos que tenemos que darle a los niños de hoy versus los talentos innatos que trae cada uno, por distantes que estén a lo que se espera de ellos académica y socialmente.

¡Sí! Este es un tiempo de cuestionamientos y de toma de decisiones ¡de elegir! Mi propuesta no busca que renuncies mañana a tu trabajo y te salgas a pintar y te olvides de tus obligaciones por perseguir un sueño, ¡no!, lo que propongo es que recuperemos esa capacidad de soñar que un día olvidamos y si veo que es muy lejana a las habilidades que he aprendido para ganarme la vida, la puedo incrementar como hobby o actividad adicional; o bien, si es una actividad que se acerca más a la de mi sustento posiblemente la incorpore, y la desarrolle más. Dejar que ese talento que escogí antes de convertirme en lo que soy, me apodere de él para hacerlo parte mía y verme vibrar con lo que mejor sé hacer.
Elegir con conciencia, ¡hoy! que puedo ver cómo he llegado aquí, y qué tan feliz soy con lo que he elegido para ser. Depende de cada uno de nosotros… depende de mí que mi hacer complemente mi Ser, no soy lo que hago, pero puedo fortalecer mi Esencia si lo que hago vibra en ella. Entonces puedo verme florecer y desempeñar con mayor congruencia y expansión todo lo que soy.

Es tiempo de elegir y reconocerme como un ser auténtico único e irrepetible, con ciertos talentos para desempeñar exclusivos míos y que sólo yo puedo hacer con la maestría que reconozco que hay en mí, aunque otros hayan dicho que no sé y que eso no sirve, puedo disfrutar de ser o hacer eso que sólo yo sé que es mío. Para verme crecer y disfrutar de lo que SOY.

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