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La sombra: una infiel compañera y una hermana incómoda

 

Jesús dijo:

Cuando de los dos hagáis uno y cuando hagáis lo de dentro como lo de afuera y lo de fuera como lo de dentro y lo de arriba como lo de abajo y de lo masculino y lo femenino hagáis uno, para que lo masculino no sea masculino ni lo femenino sea femenino, cuando hagáis ojos en vez de un ojo y una mano en vez de una mano y un pie en vez de un pie y una imagen en vez de una imagen, entonces estaréis en el Reino.

Tomas. Evangelios Apócrifos, cap 22.

Dicen que el sol no se puede tapar con un dedo y es verdad. Intentarlo es tan solo un esfuerzo inútil por creer que la falsedad o la mentira pueden escapar eternamente a la verdad. En incontables momentos los seres humanos creemos engañar a otros, incluso en muchas ocasiones nos hemos auto convencido de que algo es exactamente como queremos que sea; no obstante, la realidad no deja de serlo por el hecho de no querer verla. No por cerrar mis ojos el monstruo del armario se marchara.

Nuestra vida cotidiana está impregnada de eventos, situaciones y circunstancia que definimos como positivos y verdaderos (como “luz”) y que forman parte de aquellos trapitos que nos gusta sacar al sol para mostrarlos al mundo con orgullo. Pero esa, es tan solo la mitad de nuestra conciencia, la cual para fines prácticos denominaremos Conciencia Diurna. ¿Pero qué hay de la otra mitad, qué hay de nuestra Conciencia Nocturna? Aquella que se esconde al cobijo de la “Sombra”.

137741718 La sombra: una infiel compañera y una hermana incómoda La sombra está compuesta por aquellos elementos psicológicos, emocionales y sociales que poseemos y de los que generalmente no estamos orgullosos, y de los que más bien nos avergonzamos, aquellos que hemos catalogado de negativos y nocivos en nuestra vida. Y hago referencia al plural, pues somos nosotros mismos quienes condicionados por nuestros prejuicios, juzgamos de bueno o malo dichos aspectos de nuestra vida, una idea que a través de nuestra ignorancia llega a nuestro sentir y con ello a nuestra vida cotidiana. Así, pasamos la vida pretendiendo que no sentimos envidia, que no somos capaces de odiar, que no nos molesta el éxito ajeno, que no juzgamos si alguien merece o no, tal o cual cosa.

¿Qué pasaría si pudieras ver esa sombra con compasión, con aceptación? Descubriríamos que dichos elementos incómodos son tan solo los miedos e inseguridades de nuestro ego y nuestro ser inferior, diciéndonos que tiene pavor de ser expuesto a la vista, a la crítica, al cuestionamiento, al escudriño de los demás. A nadie le gusta ser rechazado. La sombra nos avisa de nuestras carencias espirituales y emocionales, y nos avisa con tiempo, si así lo queremos, del alimento que le falta a nuestro corazón y alma.

La sombra es un asunto de conciencia, de ver el cristal por todos sus lados. La sombra es cuestión de estar despierto o dormido. La sombra existe para ayudarnos a encontrar la luz, pues en nuestro mundo de polaridades la una no existe sin la otra. Que al contemplarlas y aceptarlas a ambas, encontramos el punto de equilibro deseado. Aceptar nuestra sombra es aceptarnos a nosotros mismos. Pues como siempre digo: “A lo que te resistes, persiste”.

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Uno dijo que...

  • pau dice que:

    Me encantó. Tienes toda la razón cuando dices que escondemos en la “conciencia nocturna” lo que no queremos que los demás vean, y creo que eso no se juzga, creo que tiene su razón de ser, pero también creo que si se esconde es porque no ha sido lo suficientemente trabajado, quizá si rompemos con esos fantasmas y aprendemos de la experiencia de superarlos poco a poco la sombra se convertirá en la luz.

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