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Sola

Estar sola es una experiencia prácticamente nueva para mí, no me refiero a sentirme sola, me refiero a estar físicamente sola. Llevo muchos años de la mano de una pareja, tomando decisiones juntos, apoyándonos en las malas y las buenas, abrazándonos cuando estamos cansados o tristes, viendo películas, series, compartiendo libros, frustraciones, cocinando juntos. Llega un punto donde el hacer todo con alguien se da natural. La presencia física de alguien es poderosa, a mí me daba seguridad y me hacía sentir tranquila.

Me di cuenta un día que me sentía sola a pesar de esta presencia física, me he sentido sola toda mi vida, desde que soy pequeña he tenido una sensación profunda de no pertenencia, pocas veces me he sentido “en casa”, han sido momentos fugaces de felicidad total, pero han sido pocos. Me siento culpable por esto ¿por qué sentirse sola si se está con alguien, si se ama a alguien, si se es feliz?

Hoy me encuentro sola, no hay presencia física, no hay pareja, no hay quien me dé la mano para dormir, no hay quien me ayude con mis pesadillas nocturnas, no hay quien me ayude a decidir qué comer, no hay quien me ayude a entender cómo funciona la vida diaria con sus particularidades y mundanidades. Y la sensación de soledad se agrava, me siento triste. Sola.

sola nats SolaAnalizo la sensación, el sentirme sola no es nuevo, me he sentido así siempre. Una necesidad no satisfecha de encontrar alguien que me salve de mí misma. El tener que lidiar conmigo misma. Esa es mi soledad, ahora es práctica, tengo que lidiar sola con las noches, con el dormir, con la almohada, con el manejarme sola en la ciudad, con el no saber exactamente qué me gusta o qué no me gusta. Pero siempre ha sido interna. El saberme sola conmigo misma. El tener que conocerme, quererme, aceptarme, es más fácil si alguien me conoce, me quiere y me acepta, es más fácil llenarme con eso que lidiar conmigo misma.

Mi ejercicio cada día no solo es el enfrentarme a la soledad de las cotidianidades, es enfrentarme a mí, a que tengo mucho trabajo interno que hacer, que estoy perdida y que solo gracias a una ruptura tan fuerte me estoy dando la oportunidad de ver con claridad las cosas.

Los duelos hacen eso, te enfrentan a una realidad que te niegas a aceptar. Una ruptura, un final, un adiós rompe el corazón, nos hace ver que nos quedamos “solos”, que esa vida compartida se acabó, que regresamos a nosotros. Nos da miedo, a mí me da pavor. La compañía humana, los amigos, la familia ayudan mucho en estos momentos, una palabra de apoyo no nos cura, no nos salva, pero nos acompaña.

Las redes sociales han cambiado mucho la forma en la que vivimos la soledad, hace años quién se imaginaría que con solo apretar un botón se podría contar con las palabras de la gente, desde extraños con quien compartir qué pensamos, hasta amigos con quienes compartimos las fotos que nos gustan, las ideas que tenemos, nuestras familias, nuestro día a día. Podemos pedir ideas para cocinar, tips de cómo moverse en la ciudad, podemos como muchos lo hacen, sustituir la presencia física de alguien por esas presencias virtuales que nos acompañan desde lo más cotidiano hasta lo más intelectual y profundo. Conocemos formas distintas de vivir, de pensar, encontramos compañía, apoyo, conocemos gente afín. Ha sido vital para mí contar con compañía virtual en estos momentos donde mi realidad hace imposible en muchos casos la compañía real, me ha ayudado a mantenerme cuerda.

La soledad se vive de cualquier manera, es algo que hay que enfrentar, con compañía virtual o física, si uno se siente solo, si no se enfrenta a esa sensación de ser inadecuado, si no se enfrenta a uno mismo, no hay manera de vivir sin esa sensación, si no se aprende a estar sola, a hacer las cosas sola, a moverse sola, a organizarse sola, a dormir sola, nunca se va a deshacer de esa sensación.

Mi esfuerzo diario es enfrentarme a las cosas sola, poco a poco, sin presionarme, a hacer las cosas que me dan miedo sola, a buscar ayuda cuando puedo, es un trabajo duro, doloroso, hay días en que me encierro en mí misma, en que no quiero nada, en que la tristeza gana, en que la necesidad de no sentirme así me gana, en que me siento muerta por dentro, incapaz, cobarde, en que quiero regresar al antes para no sentirme más así. Hay días en donde me encanta estar conmigo, en los que disfruto estar conmigo, en donde puedo escribir, leer, oír música a solas, en donde me gusta peinarme para mí, en donde me doy cuenta de lo maravillosa que soy.

Mi meta es encontrarme en un punto donde siempre me sienta así, satisfecha con mi compañía, conmigo misma, donde no me vuelva a sentir sola.

Es un proceso, un proceso muy lento, muy doloroso, la mayor parte del tiempo quiero rendirme, el cinismo me gana, pero sé que la recompensa va a ser muy satisfactoria, al final sé que voy a dejar de sentirme sola, no porque lo deje de estar, sino porque estaré por fin conmigo, la mejor compañía que puedo pedir.

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Uno dijo que...

  • Marisol Gonzalez Carrillo dice que:

    Es muy dificil entender que despues de tantos años te encuentres asi, que mires a tu alrededor y te des cuenta que lo unico importante para que ese entorno funcione eres tu misma¡¡¡ A mi me ha costado muchisimo entenderlo y sobre todo disfrutarme, vivirme, conocerme y principalmente dejar la dependencia hacia una pareja, mi soledad se esta empezando a transformar en AMOR A MI MISMA…. nunca lo habia comprendido veia esas palabras vacias, pero me estoy enamorando de mis ojos, de mi piel, de mi cuerpo, de toda mi alma y esencia.
    Vivi en una profunda depresión, hasta que entendi la profundidad de esas palabras, AMARME mas que a nadie, disfrutarme en soledad, pero nola soledad que lastima, si no la soledad que agrada, que cuando te miras al espejo te gustas, sientes que vales cañon, es un proceso MUY fuerte y dificil pero no imposible.

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